martes, 29 de enero de 2008

interconversión a ira

Cruzas la puerta y despiertas.
Hasta ese momento no te habías dado cuenta
o hasta ese momento lo habías podido ignorar.
Te frenas para no dar el portazo que te apetece
a saber la ira que almacena contener un portazo.

No dices hola
a saber la ira que acumularía forzar una voz amable.Cierras los ojos
y resulta que se sellan solos
y la cola resbala
y ahogas un grito
a saber la ira que almacena aguantar un grito.Pones la radio para permitirte unos sollozos
y te vienen a molestar
y te obligan a forzar la voz amable:
te han fastidiado tu momento de regocijo en tu mierda
y se concentra la ira.

1 comentario:

  1. ¡GRITA!

    ¡GRITA!

    ¡GRITA!

    ¡No te cortes!

    Pillate la bici, vete a la playa de Levante, anda hacia la izquierda hasta donde se forman los ripples en marea baja, plantate de cara al Sol que se oculta por Cádiz y ¡GRITA!

    A mi me ha servido muchas veces...

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Las puertas están abiertas*.

*Por eso, aunque "¡Vamos a morir todos!" no tiene que ser todavía.